
El amor fuerte como la muerte
- italiano
La autobiografía de André Chouraqui: la historia de una vida dedicada al diálogo entre pueblos y religiones.
En esta autobiografía, André Chouraqui recorre el camino de su extraordinaria vida: su infancia en Argelia, sus estudios en París, su compromiso con la Resistencia, su labor en la Alliance Israélite Universelle, su traslado a Jerusalén, donde fue teniente de alcalde, y la gran obra de su vida, la traducción de los textos sagrados de los tres monoteísmos.
El testimonio vibrante de un hombre que dedicó su vida a tender puentes entre civilizaciones.
Extracto del libro
La roca sobre la que estábamos asentados en nuestros exilios, en el desierto de las naciones, era sin duda para todos nosotros, en todas nuestras diásporas y en todas nuestras horas, la Biblia —o, como la llamábamos, la Torá, los Profetas y los Hagiógrafos—, de la que éramos hijos.
Mi madre ignoraba el contenido preciso de aquellos Libros que había en nuestras bibliotecas, pero regía estrictamente su vida por sus mandamientos. Mi padre sabía leerlos y conocía de memoria, como la mayoría de nuestros hombres, muchos capítulos. Pero solo nuestros rabinos, o aquellos de entre nosotros que, sin ejercer funciones rabínicas, poseían el saber, tenían la llave.
Corre, pues, pluma mía, a describir aquel universo desaparecido en el que toda una civilización convergía en una sola esperanza, que yo leía en la mirada de mi madre cuando me decía: «No olvides, hijo mío, tu oración».
Porque la oración era nuestra vida misma, no al lado ni al margen de lo que éramos, sino en el ser mismo de nuestros seres. La oración nos explicaba a nosotros mismos mejor de lo que nosotros podíamos explicarnos.

El Medio Siclo figura en la portada de la Biblia Chouraqui